¿SERÁ JUSTICIA? EL CASO DIEGO DANESE LLEGA A SU FINAL
A casi nueve meses del trágico siniestro vial que le costó la vida a Diego Danese, Puerto Madryn vuelve a detenerse frente a una noticia que reabre el dolor: la responsable reconocerá su culpabilidad en un juicio abreviado, que se realizará el próximo jueves 23 de octubre.
El caso que conmovió a la comunidad —y que dio origen a marchas, concentraciones y reclamos públicos de justicia— tendrá su cierre judicial con una condena de tres años de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación para conducir.
En términos simples: no habrá cárcel efectiva para Sofía Arnoldi, quien conducía con 1,88 gramos de alcohol en sangre y bajo los efectos del cannabis cuando embistió con su vehículo de alta gama a Diego, que circulaba en bicicleta.
El hecho ocurrió en la madrugada del 30 de enero de 2025, sobre la avenida que une el barrio Solanas con la rotonda de Hansen. El impacto fue tan violento que Diego murió en el acto. Tenía una vida entera por delante, proyectos, amigos, una familia que aún hoy lo llora.
“Nosotros seguimos viviendo el mismo día una y otra vez”, expresó una allegada a la familia tras conocerse la noticia del acuerdo judicial. “Nos piden que aceptemos lo que la ley permite, pero a Diego nadie nos lo devuelve”.
La audiencia fue solicitada por la querella, la Fiscalía y la defensa, en el marco de un acuerdo que incluye el reconocimiento de responsabilidad por parte de Arnoldi y el consentimiento firmado por los familiares de la víctima. En paralelo, se alcanzó un acuerdo económico extrajudicial que permitió levantar las medidas cautelares.
Sin embargo, el alivio jurídico contrasta con el sentimiento popular. En las redes sociales, los mensajes se multiplican: “¿Tres años en suspenso? ¿Eso es justicia?”, “Con alcohol y drogas, a toda velocidad, y sin cárcel”, “Diego era un pibe querido, solidario, trabajador”.
Para muchos vecinos, el caso expone una brecha dolorosa entre lo que dice la ley y lo que siente la gente. La sensación de impunidad duele tanto como la pérdida.
Diego Danese era más que un nombre en una causa judicial. Era un joven de corazón noble, siempre dispuesto a dar una mano, alguien que dejó una huella profunda entre quienes lo conocieron. Sus amigos aún se reúnen frente al mural que pintaron en su memoria, y cada 30 de mes encienden una vela, como una forma de recordarlo y mantener viva su presencia.
El próximo jueves, la jueza Yamila Carla Flores deberá decidir si homologa el acuerdo. Y aunque ese día probablemente se cierre un expediente, en el corazón de Puerto Madryn la pregunta seguirá abierta:
¿Será justicia?





