PADRE, MADRE E HIJO: TODOS LADRONES
El caso de la familia Faguada-Nahueltripay conmociona por sus implicancias: tres integrantes de un mismo núcleo familiar, oriundos de Puerto Madryn, se encuentran detenidos en distintas ciudades de Chubut, todos vinculados a causas penales por robos y hurtos agravados. La situación, más allá de lo policial, deja al descubierto una preocupante trama social.
El más reciente de los hechos ocurrió esta semana en Trelew, donde Hernán Faguada, de 24 años, fue sorprendido cuando salía del interior de un vehículo al que habría accedido usando un inhibidor de alarmas. Tras ser identificado por la policía, se comprobó que tenía pedidos de captura vigentes emitidos por la Justicia de Puerto Madryn por delitos cometidos con la misma modalidad.
Según informó la fiscal Ivana Berazategui, el joven está imputado en seis causas judiciales por hurtos agravados y se encuentra actualmente bajo prisión preventiva. Parte de esas causas ya fueron elevadas a juicio, y una de las audiencias está prevista para el 27 de agosto. Entre los antecedentes más recientes figura un episodio ocurrido en diciembre pasado, cuando fue registrado intentando abrir autos en pleno centro de Madryn, sobre avenida Roca. En esa ocasión, al detectar presencia policial, huyó dejando caer un inhibidor.
Pero lo que convierte este caso en algo más que un suceso aislado es el entorno familiar del detenido. Su padre, Juan Faguada (47), también está preso bajo prisión preventiva, imputado por un robo agravado por el uso de arma de fuego y en banda, ocurrido en un comercio del barrio Perón. Al momento de su detención también se le secuestró un inhibidor.
Por su parte, la madre del joven, Patricia Nahueltripay (41), fue condenada por un hurto cometido en un supermercado de Puerto Madryn. Además, el pasado 15 de mayo fue detenida en Comodoro Rivadavia por sustraer mercadería de un local de indumentaria. Actualmente cumple condena en un penal de esa ciudad.
¿Un caso extremo o un síntoma social?
Que una familia entera esté atravesada por la delincuencia no es solo una curiosidad estadística. Casos como este invitan a una reflexión más profunda sobre los factores que naturalizan la conducta delictiva, el impacto de la marginalidad y la ausencia de límites legales y sociales dentro de determinados entornos.
Mientras avanza la investigación y se acumulan las pruebas contra cada uno de los implicados, este caso enciende una señal de alarma sobre la transmisión generacional del delito y el desafío que representa para el sistema judicial, el tejido social y las políticas públicas.




