MASCOTAS CON DERECHOS
El Concejo Deliberante de Puerto Madryn aprobó hoy una ordenanza que, sin estridencias pero con un claro mensaje de época, viene a ponerle marco legal a algo que en la ciudad ya sucedía de hecho: la convivencia cotidiana entre personas y sus mascotas en espacios gastronómicos.
La flamante norma crea el programa Pet Friendly y habilita, bajo reglas claras, que bares y restaurantes puedan recibir a clientes acompañados por sus animales de compañía. La noticia no sorprendió a muchos. Basta caminar por la rambla o recorrer distintos barrios de nuestra ciudad para advertir que desde hace tiempo numerosos comercios ya venían practicando esa apertura: recipientes con agua fresca en las veredas, ganchos para correas y hasta dispensers gratuitos de bolsitas para que los dueños responsables mantengan la higiene del espacio público.
La ordenanza introduce una definición que no pasó desapercibida: desde el punto de vista administrativo, las mascotas son reconocidas como “sintientes no humanos”. Más allá de la terminología, el espíritu es sencillo y cercano: se trata de perros y gatos que forman parte de la vida diaria de muchas personas, compañeros habituales en paseos, viajes y rutinas que, con responsabilidad, ya estaban integrados a la dinámica urbana.
Lejos de imponer una obligación, la norma ordena una realidad existente. Los locales que deseen sumarse deberán cumplir condiciones de higiene, seguridad y organización, delimitar espacios, exhibir señalización clara y garantizar que la convivencia sea armónica tanto para quienes llegan con mascotas como para quienes prefieren no hacerlo. También se refuerza una idea central: la tenencia responsable sigue siendo la clave. Correa, identificación, vacunación y cuidado no son detalles menores, sino el corazón del programa.
Desde el punto de vista turístico, la ordenanza también dialoga con una tendencia en crecimiento. Cada vez más visitantes eligen destinos donde no tengan que dejar a sus animales atrás, y Madryn —con su perfil costero, gastronómico y familiar— ya venía captando ese público sin una regulación específica. Ahora, esa práctica suma previsibilidad para comerciantes y tranquilidad para clientes.
La aprobación del programa Pet Friendly no cambia de un día para otro la postal de la ciudad, pero sí la confirma: La ciudad ya convivía con sus mascotas en plazas, veredas y mesas al aire libre. La diferencia es que ahora esa convivencia tiene reglas, respaldo institucional y un mensaje claro: la ciudad reconoce y acompaña un vínculo que, hace tiempo, dejó de ser excepcional para convertirse en parte de la vida cotidiana.




