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JUSTICIA O PARADOJA?

  • septiembre 12, 2025
  • 3 min read
JUSTICIA O PARADOJA?

El reciente veredicto en el caso Briones dejó a Puerto Madryn atravesada por un debate que trasciende lo judicial: ¿está realmente preparado un jurado popular para comprender y dictar sentencia en hechos tan complejos como un homicidio premeditado?

El tribunal ciudadano declaró a Augusto León Barrios culpable de “exceso en la legítima defensa” por la muerte de Marcos Briones, ocurrida el 31 de enero de 2024 en el barrio 159 Viviendas. En el mismo fallo, Fredy Flores Vallejos —acusado de haber colaborado en el traslado y posterior huida— fue absuelto. La pena de Barrios se definirá la próxima semana.

Lo que genera desconcierto es la calificación elegida. Según la investigación fiscal, Barrios había amenazado previamente a la víctima y, acompañado por Flores, fue en su búsqueda. Lo encontró en la vía pública, lo enfrentó y le asestó una herida punzocortante en el tórax que terminó con su vida. Tras el ataque, huyó. Pese a estos antecedentes, el jurado concluyó que actuó en el marco de una defensa, aunque “excedida”.

La lectura del fallo encendió la indignación de los familiares de Briones y de buena parte de la comunidad. “¿Cómo puede hablarse de legítima defensa cuando quien murió fue el atacado?”, se preguntan, señalando lo que consideran una contradicción insalvable: el muerto no fue quien buscó el conflicto, sino quien intentó defenderse del agresor.

Este caso reabre una discusión pendiente sobre el rol de los jurados populares en la justicia argentina. La figura, incorporada para democratizar los procesos, busca que la sociedad sea parte activa en la resolución de delitos graves. Sin embargo, cuando el resultado deja la sensación de injusticia, la confianza en el sistema se resquebraja.

El miércoles será la audiencia de cesura y se conocerá la pena para Barrios. Mientras tanto, en Madryn la pregunta resuena con fuerza: ¿puede un jurado popular comprender con claridad las implicancias legales de figuras como la legítima defensa, o su participación termina generando fallos que la propia comunidad no logra aceptar?

La justicia no solo debe hacerse, sino también parecer justa a los ojos de la sociedad. Si un jurado popular falla de un modo que la comunidad percibe como contradictorio —donde el atacante es visto como víctima y el muerto como agresor—, el sistema pierde legitimidad. Tal vez el caso Briones sea la oportunidad para replantear si la formación y las herramientas que reciben los jurados son suficientes. Porque cuando la justicia se vuelve incomprensible, deja de ser justicia y se convierte en un problema aún mayor: la pérdida de confianza social.

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