EXPLOSIÓN EN TRIVIUM: UNO DE LOS OPERARIOS FUE TRASLADADO DE URGENCIA A BUENOS AIRES
El accidente industrial que sacudió la madrugada de este lunes en la planta de Trivium Packaging S.A. sumó en las últimas horas un dato alarmante: uno de los trabajadores heridos debió ser trasladado en avión sanitario a un centro especializado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, debido a la gravedad de sus lesiones.
El siniestro, ocurrido a las 5:30 en el equipo de Granallado 3 del sector productivo, dejó a dos operarios —de 41 y 29 años— con quemaduras en brazos, manos y piernas. Si bien ambos habían sido derivados inicialmente al hospital local, el cuadro crítico del más joven obligó a gestionar su urgente derivación a la Capital Federal para recibir atención en una unidad especializada en quemados.
El segundo trabajador permanece internado en un sanatorio privado de Puerto Madryn, bajo observación y a la espera de su evolución.
La empresa emitió un comunicado en el que reconoció el incidente y aseguró que su “prioridad inmediata fue y es brindar apoyo a los colaboradores y sus familias, garantizando la seguridad de todos en la planta”. También afirmó que está implementando protocolos de emergencia, investigando las causas y colaborando con las autoridades.
Este nuevo episodio se suma a un antecedente que no ha pasado inadvertido: en marzo de 2024, la misma fábrica sufrió un incendio en horas de la tarde que, aunque no provocó víctimas, generó pérdidas materiales y encendió alertas sobre las condiciones de seguridad.
La magnitud de este accidente reabre el debate sobre los estándares y controles de seguridad industrial en un polo productivo que concentra maquinaria pesada, procesos de alta temperatura y materiales de riesgo. Las preguntas sobre si se cumplen los protocolos de mantenimiento y prevención vuelven a instalarse, no solo en el ámbito gremial, sino también en la comunidad que convive a diario con este tipo de industrias.
Porque más allá de comunicados y promesas, la realidad es que hoy una familia espera noticias desde un hospital de Buenos Aires, mientras otra sigue atenta en Puerto Madryn. Y en ambas casas, la esperanza es la misma: que sus seres queridos puedan volver a casa con vida.




