CONFLICTO DOMÉSTICO CON FILO, PERO SIN HERIDOS GRAVES
Las tardes de sábado suelen estar destinadas al descanso… salvo en algunos rincones de la zona norte de nuestra ciudad, donde cada tanto la tranquilidad se toma licencia. A las 18:45, personal policial tuvo que irrumpir en una vivienda de la calle Paso del Sapo por un conflicto familiar que terminó, literalmente, con filo.
La víctima, una mujer de 32 años, contó que estaba en su casa cuando un hombre irrumpió con poco ánimo de diálogo y mucho de pelea. Entre gritos y forcejeos, el intruso —familiar, conocido y evidentemente de mal temperamento— tomó un arma blanca y le provocó un corte en la mano, a la altura de los nudillos. Un “souvenir” de una discusión que escaló más rápido que el sentido común.
Lo más insólito vino después: tras el ataque, el agresor no huyó ni se escondió. Simplemente salió, se sentó en la vereda y esperó, como si la policía fuera un colectivo que iba a pasar en cualquier momento. Y así fue: los efectivos lo encontraron ahí mismo, tranquilo y estacionado en posición reflexión.
El hombre, de 42 años, fue detenido e ingresó a la dependencia policial acusado de Lesiones con arma blanca. Por suerte, la mujer sufrió heridas leves y no necesitó más que curaciones.




