ALUAR VS. SERVICOOP
Puerto Madryn tiene por delante una discusión que merece la atención de todos sus vecinos. La puesta en funcionamiento de la planta desalinizadora de ALUAR abrió un enfrentamiento con Servicoop que va mucho más allá de una cuestión empresarial. En el fondo, lo que está en juego es el agua, un recurso esencial para el presente y el futuro de nuestra ciudad.
ALUAR, la mayor empresa de Madryn y principal productora de aluminio de Sudamérica, puso en marcha una planta que busca abastecer totalmente sus procesos industriales con agua de mar desalinizada. Según explica la empresa, esto le permitirá dejar de consumir agua potable proveniente del Río Chubut y liberar 1,5 millones de litros diarios. Una cantidad que, de acuerdo con sus estimaciones, equivale al consumo de unas 1.500 familias.
Desde esa perspectiva, la inversión parece una buena noticia para la ciudad. Menos agua destinada a la industria significaría más disponibilidad para los hogares, en una comunidad que conoce demasiado bien los problemas de escasez.
Pero Servicoop no lo ve de la misma manera. La cooperativa advierte que la salida de ALUAR como uno de sus principales consumidores tendrá consecuencias económicas importantes. No se trata de un usuario cualquiera, sino de uno de los socios que más agua consume y, por lo tanto, que más aporta a la facturación de la entidad. Una reducción tan significativa de ese consumo obliga a replantear el funcionamiento económico de la red y pone en discusión cómo se sostendrán los servicios, las prestaciones sociales y las inversiones que necesita la ciudad.
El nuevo presidente de Servicoop, Jorge Ferrari, también planteó cuestionamientos sobre la calidad del agua producida por la nueva planta, los controles que deben realizarse y la falta de participación de la cooperativa en su desarrollo. Desde su posición, la puesta en marcha del sistema podría generar dificultades técnicas y económicas que no fueron suficientemente consideradas.
ALUAR respondió con un comunicado de tono muy duro. Asegura que la planta cuenta con todos los estudios y aprobaciones ambientales correspondientes, que tiene autorización provincial para iniciar su funcionamiento y que su circuito industrial está completamente desacoplado de la red pública, por lo que descarta cualquier riesgo para el abastecimiento de la ciudad.
También sostiene que Servicoop conocía el proyecto desde hace años, que participó de instancias de consulta pública y que recibió propuestas para acordar el nuevo esquema de suministro. Pero la empresa fue más allá: cuestionó la propia gestión de la cooperativa, poniendo en discusión sus permisos de extracción de agua, sus obligaciones regulatorias y la validez de su Reglamento de Usuarios.
Así, la discusión dejó de ser solamente cuánto agua necesita ALUAR o cuánto dinero dejará de facturar Servicoop. Ahora también hay acusaciones cruzadas sobre el cumplimiento de las normas, la transparencia de la gestión y las responsabilidades de cada parte.
Y en medio de todo esto estamos los vecinos. Los mismos que abrimos las canillas y esperamos que salga agua, los que padecemos las restricciones y los que pagamos nuestras facturas para sostener un servicio indispensable.
¿La planta de ALUAR permitirá realmente que haya más agua disponible para los hogares? ¿La cooperativa está en condiciones de afrontar la pérdida de uno de sus principales consumidores sin trasladar las consecuencias al resto de los asociados? ¿Quién garantiza que el agua producida por la nueva planta tenga los controles necesarios? ¿Y quién debe fiscalizar que todo funcione como corresponde?
Quizás las dos partes tengan argumentos atendibles. Quizás también haya cuestiones que todavía no se explicaron con suficiente claridad.
Lo cierto es que Puerto Madryn necesita agua, necesita inversiones y necesita que quienes tienen responsabilidades sobre un servicio esencial estén a la altura de las circunstancias. Porque, más allá de quién gane esta pulseada, lo que no puede ocurrir es que los vecinos terminen siendo los perjudicados.
¿Qué opinan los vecinos? ¿La planta de ALUAR es una solución para el futuro hídrico de Madryn o puede convertirse en un problema para el sistema de agua de la ciudad?




