VOLCÓ EN LA DOBLE TROCHA Y TENÍA 1,68 DE ALCOHOL EN SANGRE
Los siniestros viales con presencia de alcohol continúan repitiéndose en las rutas y calles de la región. Apenas horas después del choque ocurrido en nuestra ciudad, donde uno de los conductores involucrados registró 2,73 gramos de alcohol por litro de sangre, un nuevo episodio volvió a encender las alarmas sobre una problemática que parece no encontrar freno.
Esta vez, el accidente se produjo sobre la Ruta Nacional Nº 3, en el tramo de doble trocha que une Trelew con Puerto Madryn. El hecho ocurrió durante la madrugada de ayer, a la altura del kilómetro 1431, cuando un hombre que viajaba en dirección a la ciudad portuaria perdió el control de su vehículo, despistó y terminó volcando a un costado de la calzada.
A pesar de la espectacularidad del accidente, el conductor sufrió lesiones de carácter leve. Sin embargo, al ser sometido al correspondiente test de alcoholemia, se constató que manejaba con 1,68 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que supera ampliamente el límite permitido por la legislación vigente.
Tras el vuelco, se desplegó un operativo preventivo en el sector con la participación de efectivos de la Policía del Chubut, Gendarmería Nacional, personal de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y de la Agencia Provincial de Seguridad Vial. Los organismos trabajaron en la asistencia, señalización y control del tránsito hasta que una grúa retiró el vehículo siniestrado.
El caso se suma a otro episodio registrado durante el fin de semana en Puerto Madryn, donde una mujer resultó herida tras una colisión entre una Ford Ecosport y un Fiat Duna en la intersección de avenida del Trabajo y Santa Fe. En aquel hecho, uno de los conductores arrojó un resultado de 2,73 gramos de alcohol por litro de sangre.
Ambos sucesos vuelven a poner en evidencia una realidad preocupante. Pese a los controles, las campañas de concientización, las sanciones económicas y el endurecimiento de las medidas punitivas contra quienes conducen alcoholizados, los hechos vinculados al consumo de alcohol al volante continúan ocupando espacio en las páginas policiales casi a diario.
Las estadísticas y los operativos demuestran que el mensaje sobre los riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol sigue sin ser suficiente para una parte de los conductores. Mientras tanto, cada nuevo siniestro representa una situación que pudo haber terminado en tragedia y que vuelve a recordar que la combinación de alcohol y conducción continúa siendo una de las principales amenazas para la seguridad vial.




