RECLAMO DE JUSTICIA DE LA FAMILIA DE BRUCE
A más de un mes del ataque que terminó con la vida de Bruce, el adolescente apuñalado en el interior del boliche Cleopatra, su familia volvió a salir a la calle para exigir respuestas. Este jueves, una multitud de jóvenes se concentró en la Plaza San Martín y marchó hacia tribunales en medio de un clima de dolor, bronca y creciente indignación.
La movilización fue encabezada por Camila, hermana de la víctima, quien expresó el profundo impacto que dejó el crimen en su vida cotidiana. “Cada día es peor”, afirmó, al describir las dificultades para dormir y sostener una rutina desde la pérdida. Rodeada de amigos y recuerdos de su hermano, la joven sostuvo un reclamo que, con el paso de los días, se vuelve más urgente.
Uno de los principales cuestionamientos de la familia apunta a los dueños del local nocturno, a quienes acusan de total indiferencia. Según denunciaron, nunca se comunicaron con ellos ni se acercaron durante la internación de Bruce. “Ni se presentó en el hospital, ni nadie se comunicó conmigo”, expresó Camila con visible indignación.
El malestar crece además por la continuidad de la actividad comercial de los empresarios vinculados al boliche. Mientras la familia atraviesa el duelo, los locales siguen funcionando e incluso expandiéndose, algo que los manifestantes consideran inaceptable frente a la gravedad de lo ocurrido.
El recuerdo de los últimos momentos del joven sigue presente con crudeza. Según relataron sus allegados, Bruce pedía desesperadamente por su vida tras el ataque. “Él gritaba: ‘no me quiero morir’”, recordó su hermana, una frase que se convirtió en símbolo del reclamo y del dolor que atraviesa a quienes lo conocían.
La marcha culminó en el edificio de tribunales, donde los familiares y amigos exigieron avances concretos en la investigación. Reclaman que el caso no quede impune y que haya responsables. “No se puede vivir más con que todos siguen su vida como si nada”, concluyó Camila antes de ingresar junto a los manifestantes.




