PELEAS ORGANIZADAS ENTRE ADOLESCENTES
La Fiscalía de Puerto Madryn llevó adelante una serie de allanamientos y medidas judiciales tras detectar la organización de peleas grupales entre adolescentes, convocadas a través de redes sociales y concretadas en distintos puntos de la ciudad. La investigación encendió una señal de alerta por la escalada de violencia registrada en algunos de estos enfrentamientos, que en los últimos episodios incluyó la portación de armas blancas y la posterior difusión de los hechos en plataformas digitales.
Según pudo establecer el Ministerio Público Fiscal, los grupos involucrados estaban integrados por adolescentes desde los 13 años de edad, quienes utilizaban redes sociales para coordinar encuentros con fines violentos, fijando horarios y lugares para protagonizar peleas en la vía pública. En varios casos, los enfrentamientos quedaron registrados en videos que luego eran publicados y viralizados, lo que contribuyó a reproducir y amplificar este tipo de conductas.
En el marco de la investigación, se realizaron allanamientos y se dispusieron diversas medidas judiciales orientadas a prevenir nuevos episodios y desarticular esta modalidad de convocatoria. El abordaje se realizó de manera articulada entre la Fiscalía, las fuerzas de seguridad y organismos estatales vinculados a la protección de niños, niñas y adolescentes, con el objetivo de intervenir de forma temprana ante una problemática que preocupa por su impacto social.
La fiscal Romina Carrizo brindó precisiones sobre el trabajo realizado y explicó que, si bien el Ministerio Público Fiscal actúa generalmente una vez consumado un delito, en este caso se priorizó una intervención preventiva. En ese sentido, remarcó la importancia de detectar a tiempo estas conductas y de fortalecer el trabajo interinstitucional para evitar que los enfrentamientos deriven en hechos de mayor gravedad.
Desde la Fiscalía advirtieron que el uso de redes sociales como herramienta para organizar peleas representa un desafío creciente, especialmente cuando involucra a menores de edad y situaciones que pueden poner en riesgo la integridad física de los propios adolescentes y de terceros. Por ese motivo, señalaron la necesidad de continuar con acciones coordinadas que permitan desalentar estas prácticas y promover espacios de contención y prevención.
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