UNA CÁRCEL SIN BARROTES, POLICÍAS EN TERAPIA: EL COSTO DE UNA DECISIÓN JUDICIAL
Ayer contábamos el grave episodio en el que dos mujeres policías resultaron heridas —una de ellas con quemaduras graves— mientras cumplían con una tarea que se ha vuelto tan absurda como riesgosa: custodiar en su casa a un detenido beneficiado con prisión domiciliaria.
El hecho ocurrió frente a la vivienda del hombre acusado por el accidente en el que perdió la vida su propio hijo, el pequeño Elías, de apenas un año y medio. El conductor, que manejaba en estado de ebriedad y volcó el vehículo en medio de una maniobra temeraria, fue beneficiado con el arresto domiciliario, una decisión judicial que desde entonces genera indignación y reclamos en toda la comunidad.
Justamente ayer se cumplía un mes del trágico accidente, y mientras en los tribunales se rechazaba un nuevo pedido de revocación de ese beneficio, familiares y vecinos se manifestaban frente a la casa del imputado. En medio de ese clima de tensión, se produjo el episodio que dejó a las dos agentes lesionadas, una de ellas con heridas de gravedad.
Según el parte oficial, la cabo primero de la Policía del Chubut continúa internada en terapia intensiva del Hospital Isola, con el 20 % de su cuerpo afectado por quemaduras, que comprometen parcialmente sus miembros inferiores y brazo izquierdo.
Se encuentra lúcida y estable, luego de una primera cirugía, y será sometida a una nueva intervención en los próximos días. Su recuperación demandará meses de internación y un seguimiento médico permanente.
La otra agente, que también debió ser hospitalizada con lesiones en la cabeza, recibió el alta hospitalaria.
Mientras tanto, el detenido sigue en su domicilio, bajo custodia del mismo cuerpo policial que hoy tiene a una de sus integrantes en una cama de terapia. Una postal dolorosa y elocuente de cómo, en nombre de ciertos “beneficios”, el riesgo parece recaer siempre sobre los que menos poder tienen.




