CUSTODIAN CRIMINALES, TERMINAN EN TERAPIA: EL PRECIO DE UNA JUSTICIA LAXA
Dos mujeres policías resultaron gravemente heridas, una de ellas internada en terapia intensiva, tras un violento episodio ocurrido en nuestra ciudad mientras cumplían tareas de custodia en el domicilio de un hombre que goza del beneficio de la prisión domiciliaria, imputado por homicidio culposo agravado.
El hecho tuvo lugar cuando en la vivienda se intentó prender fuego distintos objetos —entre ellos un sillón— y, en medio del operativo, las agentes fueron rociadas con un líquido inflamable y prendidas fuego por tres personas. Ambas sufrieron quemaduras de diversa consideración y debieron ser trasladadas de urgencia al hospital local, donde una permanece en estado crítico.
Las fiscales Romina Carrizo y Cecilia Pistara se hicieron presentes en el lugar y dispusieron un amplio operativo policial, además de la recolección de imágenes de cámaras y testimonios para reconstruir lo ocurrido y determinar las responsabilidades.
Más allá del dramatismo del hecho, este episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión que el sistema judicial parece evitar: ¿hasta cuándo seguirán expuestos los efectivos policiales a custodiar a quienes deberían estar en una cárcel?
Mientras los tribunales reparten beneficios, las fuerzas de seguridad son las que pagan el costo más alto: arriesgar su vida en nombre de un sistema que muchas veces protege más al imputado que a quien cumple con su deber.
No se trata solo de un hecho policial. Es el reflejo de una justicia que, bajo el argumento del “garantismo”, termina desprotegiendo a quienes realmente garantizan la seguridad de todos.
Las dos mujeres policías heridas hoy son víctimas de una cadena de decisiones que relativizan el peligro, banalizan la violencia y convierten la custodia en una trampa mortal.
Porque cuando la cárcel se muda a la casa, la inseguridad se muda a la calle. Y quienes ponen el cuerpo —como estas dos agentes— quedan en el medio de una política judicial que parece haber perdido el sentido de justicia.




