BORRACHO PRESTÓ EL CELULAR, CASI PIERDE ALGO MÁS.
Anoche, en nuestra ciudad, un insólito episodio convirtió una salida de tragos en la confitería en un verdadero show policial detrás de la terminal de ómnibus.
Todo comenzó cuando dos jóvenes compartían copas y uno de ellos, en un gesto de confianza (o ingenuidad), le prestó su celular al otro antes de ir al baño. Lo que parecía un acto de camaradería terminó en pesadilla: al regresar, el “amigo” había desaparecido… con el teléfono en el bolsillo.
Lejos de resignarse, la víctima salió a buscarlo y lo encontró merodeando por la terminal. La discusión fue subiendo de tono y pronto pasó de reclamo a manotazos, hasta que el presunto ladrón decidió sacar un cuchillo para “reforzar” su negativa a devolver el aparato.
El final ya lo conocemos: intervención policial, traslado a la dependencia y un joven de 24 años que pasará sus próximas horas explicando a la Justicia cómo un simple préstamo de celular se transformó en un intento de asalto con arma blanca.
Detrás de la anécdota, queda la postal de siempre: la mezcla de alcohol, impulsos y un celular que vale más que la amistad momentánea.




